ya no más vacaciones en mi cabeza.
Y sí perdí, lo reconozco.
Y sí te amé, lo reconozco también.
Pero si mil veces te vi saltando de alegría,
a quién esquivo para no ser feliz, y verte unas mil veces más?
Tenés tu casa llena de fantasmas
y cuando estás sola, yo llevo mis números y nos asustamos tranquilos.
El cuadro que no quiero ver,
disuelto en agua-hielo,
el aire que me rodea,
otra vez azul.
¿Dime acaso si no escuchas lo duro de mis palabras?
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