tan quietos en nuestro adentro,
tan silenciosos.
Viendo que ante todo
se encuentran nuestros fantasmas,
situados a metros de distancia,
nos asustamos de nosotros mismos.
El aroma en el aire
retrocede el tiempo
con galanteos mágicos.
Se llena el deseo de dulzor,
se unen los cuerpos amados.
La mañana se olvida de su vida,
inconciente, yace en las horas.
El desenlace fatal absorbe el dulce perfume,
la tristeza es dueña de la pasión.
Las cuatro de la mañana, la hora justa donde todo termina y otro todo empieza.
ResponderEliminarDema.
http://marianodemaria.blogspot.com/
wow..
ResponderEliminarmuy cierto, demasiado
porque el 4? no tengo respuesta