martes, 4 de agosto de 2009

La mañana

La mañana nos escapa a ambos, 
tan quietos en nuestro adentro, 
tan silenciosos. 

Viendo que ante todo 
se encuentran nuestros fantasmas, 
situados a metros de distancia, 
nos asustamos de nosotros mismos. 

El aroma en el aire 
retrocede el tiempo 
con galanteos mágicos. 

Se llena el deseo de dulzor, 
se unen los cuerpos amados. 
La mañana se olvida de su vida, 
inconciente, yace en las horas. 

El desenlace fatal absorbe el dulce perfume, 
la tristeza es dueña de la pasión. 

2 comentarios:

sopofipiapa

 . .Yo, invisible, casi casi invisible, lo único que se ve de mi, son estos, mis pies amarillos California, mientras te espero en la parada ...